La historia de cómo se suicidó un intendente de la policía




“Aquí se segó la vida de un joven temerario, que en un acto irresponsable dejó en nuestros corazones una honda huella de dolor. Re­flexiona, valora tu vida”, esta es la irónica frase que Néstor Jairo Montes Calle, escribió como epitafio en la tumba de su hijo, Faber Montes, quien falleció hace un año en medio de un aparatoso accidente en Samaná, Caldas. Esa pérdida al parecer, dejó en su corazón un profundo dolor que lo llevó a quitarse la vida.

UN FRÍO BAJO LA PUERTA

Tirado en el piso cerca de su cama, con un revólver en la mano derecha y con un orificio en la parte baja de su mandíbula, así fue como la hermana del Intendente Néstor Jairo Montes Calle, y varios vecinos, encontraron su cuerpo sin vida la mañana del lunes, cuando una fuerte y misteriosa corazonada, los obligó a que ingresaran a la habitación donde fue visto por última vez el viernes, cuando llegó de trabajar y se encerró en la pieza donde consumó el aterrador acto.

Intendente Néstor Montes con su hijo Faber

“Un bombillo encendido desde el viernes en la pieza donde dormía Nestor, llamó nuestra atención el lunes cuando a las 8:00 de la mañana decidimos ingresar a su habitación pues presentíamos que algo malo había pasa­do. Recuerdo que de la pieza ubicada en el segundo piso de la casa, salía un frío penetrante y aterrador”, dijo a EXTRA la persona que encontró al uniformado sin vida.

LA MUERTE

Tal parece indicar que el uniformado quien lleva­ba varios días como desaparecido, se quitó la vida en la vivienda ubicada en el barrio Carvajal (Carrera 68M #37B-53) Kennedy, donde residía solitario hace pocos meses.

Por su parte, las personas que encontraron el cadáver llamaron inmediatamente al CAI Villa Claudia y pocas ho­ras después varios uniformados del CTI hicieron presencia en el lugar de los hechos, donde extendieron la cinta amarilla de protocolo y realizaron la respectiva inspección al cadáver.

El uniformado se había disparado en la mandíbula y el proyectil había salido en la parte alta de su cráneo. Su cuerpo ya llevaba más de tres días en la habitación y los signos de descomposición ya se notaban en el cadá­ver.

Una de las cosas que más llamó la atención de las autoridades y de la ciudadanía, es que nunca escucharon una detonación, razón por la cual el cuerpo fue hallado después de varios días.

Tomado de EXTRA

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